Sonda a Barnard

Sonda a Barnard traerá sorpresas al 1º Ciclo de Rock Progresivo

La agrupación experimental caraqueña cerrará este primer evento con un sonido renovado.


Tantos proyectos venezolanos que no conocemos ni nos enteramos de que alguna vez existieron. Y con planteamientos musicales de vanguardia, con personalidad, y aun así pasan inadvertidos. Esto es lo negativo, y lo positivo es saber que dejaron un registro de su trayectoria, aunque haya sido breve. Así sucede con una banda desempolvada: Sonda a Barnard, que clausurará el 1º Ciclo de Rock Progresivo 2017.

Su único disco homónimo data de 2000. Es un trabajo independiente que mezcla el rock electrónico y progresivo, sin caer estrictamente en ninguna categoría. Se escuchan matices de la música étnica, a partir del trabajo de percusión. Es un sonido particular, espacial, en todo caso muy experimental, y por eso termina ubicando a esta agrupación dentro del avant garde.

Sus fundadores: el veterano guitarrista Darío Sosa, que ya venía de ser parte de bandas de rock y metal como Pig Farm, On The Moon, Aeris y Excalibur; otra figura destacada de la música venezolana como lo es Juan Carlos Ballesta, un explorador en todos sus sentidos, tanto en ejecución como en investigación. Ha sido parte de Antares, Post Data, Parthenon y Sofía Insomnia. Y en Sonda a Barnard está encargado de la percusión con instrumentos específicos que le dan una sonoridad étnica y oriental (djembe, darbuka y más). El otro integrante fue el bajista Carlos Pérez. Esa era la formación original, aunque por el grupo han pasado otros músicos y colaboradores de la talla de Miguel Noya.

Actualmente, Sonda a Barnard está constituida por Sosa y Ballesta, y se agregan Alejandra Parra en el bajo (de la banda de heavy metal Living Dead), y Rose, voz y teclados (del grupo de black metal Anxurth).

Luego de once años de ausencia, la agrupación se reencuentra para cerrar el mencionado evento rockero, en los espacios de Teatrex, en El Bosque, el 18 de mayo (tentativamente). NoEsFm conversó con Darío Sosa y Juan Carlos Ballesta.

¿Cómo nació Sonda a Barnard?

JCB: Bueno, en el 98 nos presentamos por primera vez en el Festival Nuevas Bandas como invitados. Eso fue en la Sala Anna Julia Rojas, del Ateneo de Caracas. Nuestra última presentación fue en el Goethe Institut. Nosotros nos juntamos porque nos conocíamos, hacíamos jamming. Darío ya tenía piezas compuestas. Después, comenzamos a darle forma al proyecto. Tocamos en la última edición de La Otra Música y en más conciertos.

DS: Yo venía de tocar en otras bandas y estaba saturado de la falta de un circuito de locales, entonces, empecé a hacer música en mi casa, con unos sintetizadores, la guitarra, hacía todo yo solo. Yo tenía algunas grabaciones hechas y le mostré a Félix Allueva un tema en un cassette. A él le gustó, y me impulsó a armar el proyecto. Carlos y yo tocábamos juntos en Aeris y en Excalibur, y a Juan Carlos lo conocíamos. Entonces, en el 98 se nos presentó la oportunidad de actuar en el FNB, con mi nombre, porque después fue que le pusimos el nombre a la banda. Luego de este toque, compré un portaestudio digital de cuatro canales, con el que grabamos el primer Ep, fue de 300 copias. Después, hicimos el Lp con mil copias. El grupo ya se llamaba Sonda a Barnard. Tocamos desde el 2000 hasta 2006, y en el Goethe fue nuestra última presentación.

Sonda a Barnard

Sonda a Barnard – De izquierda a derecha: Rose, Juan Carlos Ballesta, Darío Sosa y Alejandra Parra

¿Musicalmente qué es este proyecto?

JCB: El sonido refleja los gustos de cada quien. A Darío le gusta King Crimson, y creo que esa influencia orbita de manera natural en el grupo. Así como también sale nuestro gusto por Pink Floyd. Es una mezcla de space rock, rock progresivo, pinceladas de blues. Ahorita, el prog no está tanto, el grupo ha caminado a un sonido orgánico.

DS: Cada integrante tiene sus influencias. Juan Carlos es un gran melómano y estudioso de la música, del rock, del world music, de las vanguardias, de mucha música. Yo estaba experimentando, venía de estudiar en el Ars Nova, y tenía esas influencias de la electrónica. El sonido de Sonda ha mutado. Lo que salió en el disco no es lo que tocamos en vivo. En los conciertos siempre inventamos. Nosotros hemos tocado con dos guitarras, con dos bajos, dos baterías. Es un proyecto experimental tanto por eso, en su forma, como en la instrumentación, que no es la usual.

¿Ángel Rada y Miguel Noya son influyentes en ustedes?

DS: Miguel ha trabajado con nosotros, y Rada es un músico muy influyente en la electrónica en Venezuela.

En ese disco homónimo se nota que el trabajo de la banda recae en la guitarra y la percusión, y eso los diferencia de las de rock progresivo, cuyo fuerte está en el teclado.

JCB: Nosotros nunca hemos tenido un teclista, Miguel Noya nos ha ayudado en la parte de recreación de atmósferas. Y sí claro, nos hemos enfocado en la guitarra, por Darío, y en la percusión.

DS: ¡Sí, claro! No tenemos teclista y bueno los aportes de cada integrante ayudan al sonido. Mi fuerte está en la guitarra, aunque me meto con sintetizadores, pero no como en el caso de las bandas de rock progresivo, que el teclado es vital. Y nosotros no somos exclusivamente prog.

Hay un tema en este álbum, “Esquizoide”, una suerte de tributo a King Crimson.

JCB: Sí, es una adaptación de “El hombre esquizoide del siglo XXI” de King Crimson.

¿Por qué Sonda a Barnard?

JCB: (Risas), ¡buena pregunta! Bien, cuando empezamos en ese afán exploratorio, queríamos que el nombre reflejara eso. Una sonda es un aparato que se dedica a explorar el espacio y el cuerpo humano también. Pero necesitamos algo más, otra palabra, porque sonda solo no dice mucho. Barnard es una estrella muy cercana al Sol y ese nombre se le debe al científico que la descubrió. Entonces, dijimos que Sonda a Barnard suena bien.

DS: Decidimos ponerle ese nombre por lo que expresa Barnard, además de ser una estrella muy próxima al Sol, era una candidata a ser explorada. Pero bueno, nos sonó ese nombre, Sonda a Barnard, muy futurista y espacial. Yo también estaba leyendo cosas de astronomía.

La actividad del grupo fue hasta 2006, ¿por qué dejaron de tocar?

DS: Por los trabajos de cada quien. Juan Carlos se dedicó más a sus trabajos, a la revista, estar con otros grupos; y yo igual. Cada quien tenía sus proyectos y nos desconectamos.

JCB: No entendí por qué nos diluimos (risas) y dejamos de tocar. Por las diversas tareas de cada quien. El proyecto quedó abierto pues. Nunca nos desintegramos, solo dejamos de tocar.

¿Y qué los motivó a retomar el grupo?

JCB: Siempre hubo intentos de volver, pero ahora Orlando Zurita (productor del Ciclo) nos dijo para juntarnos otra vez, y no aguantamos dos pedidos. Vamos a presentar temas nuevos, versiones y algunas sorpresas.

DS: ¡Exacto! Fue Orlando, pero queremos seguir. Están saliendo cosas distintas. Se presenta la banda con un sonido diferente. Audry cantará, por ejemplo, que no lo había hecho. Tocaremos covers, temas del disco, nuevos, viejos, readaptaciones y tenemos sorpresas para los amantes del rock progresivo. Queremos seguir y grabar otra vez.

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