Tropicalismo Seghabi

Tropicalismo e indie folk detrás de ópera prima de Seghabi

“Lo Real Maravilloso de Nicolás Ferdinandov es el debut del cantante venezolano Jhonny Seghabi. Un homenaje lleno de melancolía, paisajes y exotismo.


Las esquinas son peligrosas. No se sabe con qué nos conseguiremos al llegar a ellas. Y si están solas, más temor pueden causar. Son sinónimos de silencio, misterio y sorpresa. Eso sí, son espacios estratégicos por excelencia. Puntos de convergencia. Estas sensaciones pueden estar relacionadas al disco que tiene en su portada el detalle de una esquina sombría de una habitación.  Es el Ep debut del cantautor caraqueño Jhonny Seghabi. Su apellido es de origen libanés afrancesado, y por la parte materna, tiene sangre alemana y lituana. Esa mezcla de culturas reluce en este trabajo guiado por la historia de un pintor ruso que vivió en Venezuela. Este personaje es el alma de un disco cargado de simbolismo, sinestesia, psicodelia, tropicalismo, venezolanidad, emociones, melancolía, soledad, oscuridad, sol, brisa, a tantas cosas que se encuentran en un solo centro, en el mundo de “Lo Real Maravilloso de Nicolás Ferdinandov”.

Seghabi mira a través de sus lentes oscuros. Es delgado y de pequeños labios, como una figura e Modigliani. Habla pausado y bajito; pareciera que deja escapar cada palabra cuando está seguro de decirla. Su serenidad va a la par del silencio del mar. Es un joven que tiene mucho que decir, que le gusta la poesía, la literatura, el cine y las artes en general, y apenas tiene 23 años de edad.

¿Cómo te formas en la música?

Estudié en el Emil Friedman. Allí vi música. Tocaba viola, y nos daban clases de flauta, cuatro, de varios instrumentos al mismo tiempo. A principios de mi adolescencia agarré la guitarra por mi cuenta, como a los diez u once años. Se puede decir que ya como a los trece me formalizo un poco con algunos profesores. De ahí dejé la viola, y empecé con la guitarra clásica y la eléctrica. Luego, hasta hace no mucho, comencé a profundizar en lo que es arreglo, composición, armonía, géneros del mundo. Nunca paré de estudiar música, de hecho, estoy viendo clases de jazz.

¿Perteneciste a grupos?

Sí, he tenido varios. El primero, el más formal fue Idónea. Tocábamos rock alternativo, tenía 16 años. Incluso estuvimos en el Festival Nuevas Bandas y grabamos un Ep (“Mentes inocentes”, 2012). Después, el grupo se disolvió porque todos se fueron del país. Hubo otros intentos de hacer proyectos, hasta 2013 que me llaman para estar en D’Eras. Allí hice función de bajista, aunque no soy bajista, pero fue una gran experiencia, el acercarme a otro tipo de instrumento.

Seghabi

Psicodelia, tropicalismo y venezolanidad: “Lo Real Maravilloso de Nicolás Ferdinandov”

¿La canción de autor, el arte de escribir, siempre te ha acompañado?

Sí, fíjate, ha sido un proceso, porque en todos estos proyectos yo siempre compuse, aunque no lo mostraba. En el Friedman, que solo te enseñaban a ejecutar, y en las bandas, que ya tenían una línea establecida, yo no veía mucho campo para la composición. Entonces, me mantuve como arreglista. En solitario se han destapado cosas que no tenían cabida en las anteriores agrupaciones. Ha sido un proceso de poco a poco, siempre anotar bocetos, partitura y todas las ideas. Una vez que tuve una cantidad considerable de canciones, y cuando ya tenía claro el concepto del Ep, tomé los temas que consideraba para darle forma al Ep.

¿Cómo concibes “Lo Real Maravilloso de Nicolás Ferdinandov”?

Este primer Ep fue un experimento que quise hacer. Venía como queriendo hacer este proyecto solista. Es muy curioso lo que uno tiene en mente y lo que termina pasando, pero es una vuelta interesante que pasa en el proceso. Bueno, yo quería hacer esto, pero no tenía dónde grabar, así que hice una gran inversión, pedí mucha ayuda para conseguir lo básico para grabar en casa. Pedí ayuda a mis amigos, que si préstame tal instrumento, tal cosa, estábamos en eso de colaborar porque estamos en una circunstancia en la que tenemos que ayudarnos, porque si no, esto no crece pues. Y así fue. Trabajé en conjunto con Víctor Valerio, que es mi amigo desde hace tiempo. Me lo encontré y le propuse tengo esta idea, él me dijo vamos a darle. Entre los dos hicimos toda la preproducción y la postproducción. Es un disco de muchos colores y espíritu.

Es un tributo a Nicolás Fernandidov.

Sí, se puede decir que es un tributo a él. No tenía la intención de hacer un Ep tan conceptual, pero no sé, fue una cosa bastante espontánea. Descubrí a Ferdinandov mientras investigaba más a profundidad la obra de Reverón. Me di cuenta de que estaba presente en muchos momentos de su vida y en muchas obras, en las facetas, por ahí se ve escondidita la influencia de Nicolás. Y me puse a investigarlo. Fue un personaje que hay que buscarlo bien, porque no es de fácil acceso. Y bueno me pareció que era una persona increíble, superadelantada a su época, una persona que viajó muchísimo para los límites del momento. Hizo varios tipos de arte, pintura, arquitectura, orfebrería, era multifacético. Y quise regalarle eso, porque él me regaló con su arte de una u otra forma. Y es como retribuir. Su historia me ayudó a canalizar todas las ideas y sentimientos que tenía, y a plasmarlos en una línea. Podemos comparar la producción del Ep con la de una película, de repente, por lo visual, la fluidez de la historia y eso me ayudó bastante. Este es el concepto.

El tema que abre el Ep es “Catatónico tú”, el segundo sencillo. Es una pieza instrumental, es como un viaje.

Bueno, es un tema introductorio ciertamente. Es un abreboca, por eso también quise lanzarlo como segundo sencillo, y representa de una u otra forma el sentir de Nicolás cuando se está aproximando a las costas venezolanas. Todo el mareo y el cansancio de tantos meses en el barco, cambio de clima, flor, fauna, de la gente, de todo, entonces es eso, se pudo haber quedado catatónico con el cambio, impresionado también. Y por ahí va la cosa. Quise transmitir eso en sonidos y armonías, y se me ocurrió trabajarlo en un ritmo de jazz vals, bastante mareado ese sentimiento, y marca la pauta para el resto de la historia.

En “Caribe gris” ya se narra una aventura y se siente el ambiente del tropicalismo.

Es posible. Este tema quiso ser una sátira del pop, pero agarró otro camino a medida en que se hacía, y de repente no se transmite tanto esta sátira por la estructura. Quería que también fuera un tributo del pop de los 50 hasta los 90. Hay algo boleroso, y sí, lo tropical se cuela.

“A.M.M.M.” son siglas, ¿significan algo?

Es la primera vez que lo digo porque es muy personal. Estas siglas son las iniciales de un familiar que falleció hace poco, y que más allá del papel que pueda jugar este tema en la vida de Nicolás, es una pieza que nació por algo personal, un tributo a esa persona. Llevándola al Ep, es esta nostalgia que siente Ferdinandov una vez que está aquí y se empieza a recordar de su familia, de su tierra, de su clima, su comida, es como rememorando eso y un poco triste. Claro, todo esto es subjetivo. Es metiéndome en el papel de Nicolás en función de los que investigué.

De igual forma es un tema instrumental.

Sí, ¡ujum! A mí me gustan mucho los temas instrumentales. Creo que es algo que de repente no es un recurso tan utilizado dentro de la movida en la que me estoy manejando ahorita y ha causado como…, resulta extraño que en un Ep de seis canciones haya dos instrumentales, es una cosa a la que apunto muchísimo porque me gustan las atmósferas, que las personas puedan relajarse con lo que están escuchando y en vivo se le dan otros matices a la canción.

¿Qué sucede en “Canción en blanco”?, el primer sencillo.

Suelo escribir, tengo como que mis temporadas de poesía, pero no es una poesía muy ortodoxa, es como un verso libre casi trabalenguas. Me gusta hacer rimas extrañas, pero simplemente para jugar con las imágenes y la sonoridad de las palabras, es como un hobbie que tengo. No publico esos poemas. Volviendo a la canción, me estaba costando abordar las letras del Ep, y éste fue el primer tema que estuvo listo para este trabajo, mas no el primero que escribí. Era el que estaba dando pauta al resto de las composiciones tanto en narrativa como en concepto dentro de la historia del Ep. Es un tema que está a la mitad, entonces recurrí a algo un tanto ambiguo porque puede tener un millón de significados la canción. Es una cosa superabstracta y el poema, en teoría, empezaba: “La cala lanza palabras que escalan rampas llenas de trampas”. Era algo así desastroso (risas), y entre Víctor y yo estábamos viendo cómo podría ser la melodía de la canción, porque es un poco extraña a nivel de estructura, nos pusimos a leerla. Y tomamos la cala como un símbolo de Ferdinandov. La cala roja es el personaje negativo pues, aquel que está en el pasado, que viene con la resaca de la nostalgia en un contexto diferente al que él estaba acostumbrado y, ciertamente, la canción es eso, cómo la cala roja pasa a ser blanca, que es Ferdinandov en una especie de desboble, en el que él logra dejar eso atrás, superarse un poco y disfrutar de lo bonito que tiene esta tierra y tenía en su momento también.

Es un tema llamativo tanto por su ritmo como por el poema y su letra, que mezcla español y portugués.

Tiene algunas licencias interesantes, hay un compás como que está a la mitad y toda la canción se invierte, y la samba está a dos. Tiene algo de rock hippie sesentoso. Es la canción más rockera del disco.

Es muy George Harrison y sus influencias musicales de India.

Sí, tiene sentido. A mí también me gusta Harrison y toda la música oriental me está llamando la atención.

“Lo Real Maravilloso”, que comienza con un ambiente selvático, lo siento como el más venezolano. Además de su tropicalidad, no al movimiento tropicalismo, sino a Caribe.

Sí, ese tema iba a ser sobre Venezuela, cuando tenía el 6 por 8, el golpe como de gaita, iba a hablar de Venezuela. Pero dentro del concepto del Ep encajaba perfecto en un episodio que es parte de la historia de Venezuela, cuando Nicolás tiene que huir de Venezuela con su esposa porque había una mujer que le buscaba ciertas señoritas puntuales a Juan Vicente Gómez, entre estas damas estaba la esposa del pintor. Bueno, Gómez comienza hacerle ofrendas y ella no acepta, hasta que el dictador amenaza a Nicolás con meterlo en La Rotunda y optan por escapar. Allí está reflejada Soledad, así se llamaba ella.

Y ya el último,  “Pode ser feliz”, es un canto a la luz, a la posibilidad de la felicidad. ¿Qué más inspiró este trabajo?

Es destapar cosas que no pude hacer en otros proyectos. Como dije, este Ep es un abreboca de lo que vendrá. Es un impulso para decir cosas que tenía guardadas. Yo no diría que este trabajo marcará lo que vendrá a futuro, sin embargo, la estética es casera, a mí me gusta lo orgánico. Hay un productor, Noah Georgeson, que ha producido a Devendra, una gran influencia en mí, a Rodrigo Amarante, Natalia Lafourcade. Me gustaría algún día trabajar con él. Y está todo el tropicalismo brasileño, lo oigo desde hace dos años, eso dejó su huella. Lo que vendría sería con estas premisas, de folclor, pero puede ser latinoamericano, oriental, de hecho, me estoy interesando en el pop japonés de los 60 (risas), no sé, se está cultivando algo diferente. No sé si será Ep, disco o ambas cosas.

¿Solo eres músico?

Sí, sí, es lo único para lo que sirvo, no porque sea un inútil, sino porque donde tengo más motivación es en la música. Aparte de eso estudio Comunicación Social, en la Universidad Monteávila, a pocos meses de graduarme. Estudié ilustración, le he metido a las artes plásticas, fotografía y a la artesanía. Es lo que pida el espíritu, hoy estás para hacer música y no otra cosa, pero las disciplinas se nutren entre sí.

Foto principal por Régulo Gómez


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Lo Real Maravilloso de Nicolás Ferdinando

Ilustración Valentina Mora

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