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Crazy-Music

Botando Corriente

Hoy, como cualquier otro día, parece lunes, pero no lo es. Se agolpan entre las orejas varias ideas para el repertorio de un imaginario recital-concierto que eventualmente se llevará a cabo en cualquier momento, en cualquier día, de cualquier mes, de cualquier año.

Los músicos -los que quedamos aquí- seguimos pensando en la mejor manera de versionar nuestra propia música para deleite de quienes nos acompañan en esas aventuras. O así solía ser otrora.

La toma vil de la mayoría de los espacios públicos arrincona a quien “no está con el proceso” , hacia el aislamiento, a eso que llaman el ostracismo, pero sin ser ateniense. Lo sé porque lo he vivido, no me ha sido referido por terceras personas.

Y en ese intento por no enloquecer del asco, te vas volviendo loco del aburrimiento, de la inactividad, del encierro involuntario que imponen y proponen las actuales circunstancias políticas.

No es que fuera muy fácil antes, pero tenías la certeza de que reuniendo los requisitos y formalizando adecuadamente ante quien correspondía una petición, podías tener acceso a cualquier sala, por encumbrada o humilde que fuera, siempre y cuando dependiera del estado, de lo público, de lo común, e incluso de lo privado.

music-is-deadLa inactividad que produce esta situación y sus inevitables consecuencias hacen que la mayor parte de los esfuerzos en este sentido fracasen, sobre todo los que no están guiados por la vela comercial y/o festiva, es decir: todo aquello que tenga pretenciones artísticas, se ve reducido a un pequeño número de también muy pequeños o abarrotados lugares en donde hay que – como no- hacer cola y esperar pacientemente que se abra una ventanita, o que no esté prohibida la música, lo cual es perfectamente posible y hasta comprensible, dado el excesivo volumen que suele acompañar a las expresiones sonoras del arte local.

Es también, puestos a nombrar sociologicamente, “un juego perder-perder” al que nos vemos obligados los normales, como dice aquella vieja canción.

Botamos corriente, la corriente que genera nuestra energía y que no puede ser canalizada, o convertida en expresión pública. No es porque “estemos alejados de la música”, es porque nos ha tocado seguir en la oscuridad, en la intimidad, si prefieren, de nuestra mente inquieta y eléctrica. El viejo truco del cable a tierra es lo que nos está salvando de la locura…lo que pasa es que está escaso también.

Haga la cola y espere que salga su número para botar corriente. Bienvenidos al lado oscuro de Ganímedes.

Guillermo Carrasco / Venezuela©2015 @vosto

Adendum: Y cuando finalmente logras hacerlo, te invade una sensación de insensibilidad hacia los problemas del país. De que no estás sufriendo lo suficiente y que ello es imperdonable…

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