Cravzov

Cravzov presenta “Instrucciones para viajes y todas las cosas”

Pablo Cravzov presenta su primer disco solista este viernes en el Centro de Expresiones Contemporáneas.


Pablo Cravzov, músico chaqueño rosarino por adopción, está inmerso en la música desde hace quince años. Por poco más de una década fue el compositor y la voz principal de Sur Du Monde, banda con la publicó tres discos y salió de gira por Europa y Estados Unidos.

Hace dos años que su proyecto solista Cravzov lo presenta inmerso en una nueva identidad estética, donde lo lúdico del personaje pop se integra a un sonido con elementos de synth, rock ligero y armonías vintage.

Desde su nueva piel, Cravzov publicó su primer álbum titulado “Instrucciones para viajes y todas las cosas”, ocho canciones que abundan en texturas y colores con altas dosis de voces y guitarras procesadas.

“Cardales”, “El error” y “Renacerá” fueron los singles que fueron adelantando el nuevo trabajo que finalmente tiene fecha de estreno oficial en vivo.

La presentación en sociedad de “Instrucciones para viajes y todas las cosas” será el próximo viernes 23 de agosto en el Centro de Expresiones Contemporáneas. Allí Cravzov estará acompañado por Manu Reboiro (guitarras), Daniel Menegozzi (batería), Joaquín Melero (bajo) y Nacho Seret (teclados), además de los músicos invitados Martín Rougier, Pablo Comas, Fabricio Zero-Feuli, Dani Perez y Barfeye.

Según adelanta el solista el show tendrá tres segmentos. Dos con la banda completa y un intermedio de clave intimista. “Va a ser hermoso”, agrega, entusiasmado.

En esta nueva etapa solista no tardaste en armar una banda propia, un acompañamiento con personalidad, no una hired band. ¿Qué tuviste en cuenta para armar la banda?

El profesionalismo y la juventud. Yo quería una banda de gente joven, con otro paradigma, que comprendan este nuevo lenguaje para mí que quizá para ellos no es tan nuevo. Pero a la vez que con cuatro ensayos podamos poner en escena tremendo show.

El disco tiene invitados que meten quiebres y agregan elementos. ¿Fuiste pensando las canciones de acuerdo a un deseo de colaborar o los nombres fueron apareciendo con las necesidades de cada canción?

Lo segundo. Pero sobre todo la idea de tener colaboraciones con gente que admiro. La música es un montón de cosas, y una muy importante, quizá la más bella, es compartir.

Luego de Sur du Monde empezaste tu camino actual. Con ese comienzo hubo cambio estético completo, tanto en lo sonoro como en lo físico sobre el escenario. Un personaje llegó con Cravzov. ¿Cómo fuiste desarrollando esa nueva impronta?

Hace tiempo que tenía una necesidad artística insatisfecha que tenía que ver con salir un poco del acartonado y viejo formato del pibito con la guitarrita haciendo rockcito que, me sigue gustando en ciertas ocasiones, pero ya cansa. A esto se juntó una idea que me venía atormentando y es la del creciente conservadurismo y complacencia que afecta al rock en general. Empecé a encontrar mucho más rupturismo en el pop y eso me parece una actitud muy rockera. El pop hoy es más rock que el rock. Suena raro, pero es así para mí. Y el personaje salió por la necesidad de inventar alguien nuevo, algo que no sea tanto yo. Pero este es un recurso que desde Bowie y Elton John existe y a mí siempre me fascinó.

Adoptar un nueva sonoridad, algo más cercana a los teclados, sintes y herramientas como el autotune fue aprender a moverse en una nueva piel?

No lo recuerdo como algo que me haya costado. Hago música hace veinte años. No puedo tocar veinte años la misma canción. Creo que esta idea y este impulso fueron más fuertes que cualquier costo o incomodidad. Hay otra cuestión: todos los artistas que me inspiran son los que más transformaciones tuvieron y más se jugaron. Hay artistas a los que les gusta “Help!” de The Beatles y tocan eso en todas sus canciones, desde el primer hasta el último disco, mientras que los mismos Beatles tocaron desde “Love me do” hasta lo más experimental y psicodélico en un lapso de siete años. Yo me di cuenta que estaba tocando hace muchos años casi la misma música.

Formar parte de un grupo significa encontrar un balance. El proyecto solista, con tu nombre al frente, tiene responsabilidades y gratificaciones. ¿Cuáles son las responsabilidades de ser solista?

Estar en una banda es hermoso. Pero no para este momento de mi vida. A favor juega que no tenés que consultar nada. Los contras es que tenés menos plata. Creo también que ser solista tiene una flexibilidad muy interesante sobre todo ahora que la capacidad de producción de los bares o venues es muy limitada. En algún punto tiene más lógica para mí a la hora de encarar giras o shows, telonear otras bandas, etcétera. Si yo tengo 10 de gasto para mover una banda, y un lugar me da 6, no tiene ningún sentido. Si yo solo con la viola y las pistas gasto 2 y el lugar me da 6, todo tiene más sentido. En esa estoy.