El Otro Borges

El delirio experimental de El Otro Borges

El proyecto del músico venezolano Jean Guarenas, El Otro Borges, planea mostrar su segundo disco en agosto: “A las aves, a los peces, a los hombres”, más abstracto y elaborado

El 14 de mayo de 2015 fue la fecha en la se dio a conocer El Otro Borges (EOB) a través de su primer disco, “Nostalgia”, presentado, por cierto, en este mismo medio. El proyecto personal del músico venezolano Jean Guarenas, residenciado en Argentina, acaba de lanzar de forma exclusiva, también para NoEsFm, el primer sencillo de su segunda placa: “A las aves, a los peces, a los hombres”, a bautizarse posiblemente en agosto. Dejemos que sea el mismo cantautor quien nos adelante cómo viene este material.

El tema “Apareció la Luna” es el primer single de este segundo disco, ¿por qué esa canción en particular?

El tema engloba el concepto del disco en sí mismo. Muestra mucha energía rítmica, surrealismo sonoro y escrito, pequeños rasgos de música venezolana y electrónica.

Es inevitable el no clasificarlo o relacionarlo con tendencias musicales. Se siente a tonada experimental, ¿estás de acuerdo?

Sí, podríamos etiquetar el tema como una tonada experimental. Los rasgos de música venezolana conviven con la música electrónica, detroit techno, rock industrial y otros. Ha sido un año de mucha investigación y de quitarme prejuicios personales con respecto a la música, los géneros, sonidos. Las limitaciones dejaron de ser límites y el horizonte se amplió de manera vertiginosa. Traspasé la línea de lo sensato e hice un disco experimental.

¿Cuántos temas traerá el disco?

Siete temas.

Presentarás el disco en agosto, ¿de qué forma?, ¿sólo a través de plataformas digitales?

Sí, estamos planificando el trabajo para que en agosto esté publicado en bandcamp y soundcloud; y el resto de las plataformas digitales el mes siguiente a eso. Asimismo, a finales de año esperamos tener el físico a la venta en Argentina.

¿Por qué trabajar con Rafael García y Carlos Sánchez, de Tan Frío el Verano?

Me gusta el trabajo de ambos, al mismo tiempo que el destino nos juntó. Mi hermano -el músico John Guarenas– está trabajando con Tan Frío el Verano desde el año pasado y ha sido un puente para nosotros, nos ha permitido compartir tiempo e ideas; además construir una linda amistad entre todos. Carlos es el bajista que necesitaba y no lo sabía. Le pedí el favor de hacer unas pruebas con un tema y resultó ser la pieza que faltaba en la composición. En cuanto empezamos a grabar los temas, se le hizo fácil entender lo que yo buscaba. Trabajamos a distancia, incluso viviendo ambos en Buenos Aires, y cada vez que enviaba un tema, yo no tenía correcciones qué hacerle. Es un tipo genial. El caso de la incorporación de Rafa García, vino de algunas conversas que tuvimos a finales de 2015, compartiendo música que nos gusta, en especial, las ideas que tenemos de la música en la actualidad, hacia dónde vamos, qué papel queremos desempeñar y cómo podemos renovarnos, encontrarnos, artísticamente. Tiene mucha responsabilidad en el sonido final del disco. Está haciendo notables arreglos en beats y noise, y también se encarga de la mezcla y mastering. Es uno de los tipos más talentosos que he conocido hasta ahora y además le gusta tomar riesgos. En este delirio de disco él encajaba en el perfil al igual que Carlos.

¿Qué elementos tienen en común este disco y el anterior?

Pues hay una mirada introspectiva en cada pieza. Sigue siendo un viaje catártico, así que está compuesto de batallas personales, unas en lo emocional, o físico, o en lo espiritual, se alternan entre ellas. De nuevo intento poner las letras en el corazón de quien escucha, más que exponer que esto me pasó a mí o lo pensé yo. La idea es que sea un viaje único para cada persona, que hagan suyos los sonidos y el mensaje.

¿Y qué cosas los hace diferentes?

Cambia la forma más que todo, la mirada y el tratamiento estético. Esta vez los detalles son minuciosos y obsesivos. Si el disco anterior era nostálgico y dulce, lo nuevo es un delirio un poco amargo y psicodélico. Por momentos, da ganas de bailar o correr, o saltar. Al menos a mí me genera eso.

¿Cómo fue el proceso en este disco?

Marco Cáceres y yo teníamos dos años hablando de este disco. No habíamos publicado “Nostalgia” y ya delirábamos con la idea de este segundo trabajo. De esas conversaciones quedaron algunos símbolos: Aves, peces, hombre, lucha, transformación, compresión, vida, muerte, viaje. Eran diálogos surrealistas. Al mudarme a Buenos Aires empecé de cero, trabajé un año para armar un estudio en casa y producir el disco de la manera más cómoda posible, poder experimentar con temas viejos e ideas nuevas, texturas. En ese ínterin entré en contacto con el también integrante del proyecto Tan Frío el Verano, Diego Blanco. Se mudó a Argentina pocos meses después de mi venida. Él ha sido para mí un curador musical, me ayudó a actualizarme con lo que pasa en la escena indie mundial, y me presentó algunos proyectos que fueron determinantes para encaminar la estética del disco y de EOB como artista a futuro. Pude poner los pies sobre la tierra. Conocí cosas nuevas que me inspiraron a mejorar lo que había compuesto. Mi hermano John siempre estuvo corrigiendo cuestiones musicales, rítmicas, estéticas. Es como mi mano derecha, pensamos muy parecido, nos entendemos a la perfección incluso cuando no compartimos la misma opinión en algo. Es el mejor compañero que el universo me ha podido dar. No sé si yo sea tan útil para él como lo es él para mí, chiste malo -risas-. El resto fue integrar a Rafa García y Carlos Sánchez para conformar el equipo de trabajo de producción.

¿Lo apoya alguna casa independiente?

Todavía no, pero la idea antes que finalice el año es conseguir apoyo de algún sello indie en Buenos Aires.

¿Qué otros músicos colaboran?

Mi hermano es coproductor del disco, siempre ayudándome a ver las cosas que no entiendo o no percibo de lo que canto, los acordes, cuando me repito, algún horror que cometo, es él quien lo corrige. Su opinión y sugerencias son vitales para mí

¿Quién hizo la portada?

Repite Marco Cáceres con el arte del disco. Él es un druida reencarnado en artista plástico. Cuando me mostró la portada hace pocos meses, no pude entender cómo en una sola prueba que me envió dio en el clavo. Además fue un acto de alquimia llevar lo que yo sentía, mi perspectiva de la realidad, algo abstracta creo, a una imagen tan hermosa. Un símbolo.

Anteriormente mencionaste algo relacionado con el nombre del álbum, pero ¿por qué llamarlo así?

El disco es una dedicatoria a las aves, a los peces y a los hombres. No pretendo hacer de ello un mensaje críptico o poco comprensible, es más una metáfora sobre la humanidad, el presente extraño, el futuro incierto, el ego que nos maneja, la transgresión de los prejuicios culturales, la tolerancia y la aceptación del otro o lo que consideramos distinto; la aceptación de uno mismo en este mundo, la responsabilidad que tenemos con las generaciones futuras.

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