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El folk exótico de A Flying Dodo Society

Cuando nos encontramos con una propuesta que musicalmente busca lo retro, vintage, décadas pasadas, años dorados del bolero, del jazz de New Orleans y más, vemos que no es sólo su música sino toda su estética. Los ejemplos más cercanos, al menos en Latinoamérica, son los colombianos Monsieur Periné y los mexicanos Paté de Fuá, sólo por nombrar a dos fuertes referencias. Podríamos agregar también a los españoles Satellites.
Comenzaron a surgir tantos grupos parecidos que, como todo, resultan malas copias o simplemente más de lo mismo. Este no es el caso del dúo puertorriqueño A Flying Dodo Society, residenciado en Brooklyn, Nueva York.
Los esposos Federico Ausbury y Maira Vergara decidieron unirse y crear esta suerte de sociedad basada en una propuesta filosófica, ambientalista y de vida que la hace particular. Dejemos que sea Ausbury quien cuente a través de NoEsFm qué se proponen y hacia dónde van.

noesfm-flying2-¿Cuándo y cómo nace este proyecto?

¡Pues mira!, yo llevaba escribiendo y tocando canciones por mucho tiempo en Puerto Rico. Un día me aburrí y decidí seguir a un amigo argentino a su ciudad natal de Rosario. En esta preciosísima ciudad conocí a mi hermosísima esposa, Maira, que estaba estudiando animación con mi amigo rosarino. Un día ella y yo estábamos en una barra llamada La Chamuyera y al salir de ahí, caminando a la casa, ella empezó a cantar. Tan pronto la escuché, supe que quería hacer música con ella. Fortuitamente nuestro primer recital fue justamente en La Chamuyera. Nos mudamos juntos y empezamos el proyecto que ahora conoces como A Flying Dodo Society. Dos años después nos casamos en Puerto Rico.

.-¿Quiénes lo integran?
Pues a través de los años, la banda ha tenido lo que llamamos “capítulos”. El “Capítulo del Sur” o “Southern Chapter” -en Rosario, Argentina- nos tenía a nosotros dos, Maira Vergara -voz, xilófono, melódica y percusión menor- y Federico Ausbury -voz, guitarra y kalimba-. Y también estaban con nosotros Nicolás Ortiz -percusión, hojas, charcos, burbujas, latas, entre otros sonidos- y Chalo Rimoldi -percusión vocal, armonías, teclado y también percusión experimental-.
El “Capítulo Caribeño” o “Caribbean Chapter” fuimos sólo Maira y yo. Ahora el “Capítulo Neoyorquino” o “New York Chapter” incluye a Sir William of Monkey, percusionista que toca botellones de agua vacíos, silbatos de tren, güiro, percusión vocal, entre otras cosas. Estaremos incluyendo más músicos en un futuro cercano.

¿Tienen un solo Ep grabado este año?
Así es. Hemos tocado muchísimo -cuatro años- pero recién este verano fue que nos decidimos por grabar un Ep -First sighting-. Son cinco canciones más cuatro transiciones, casi todas -las transiciones- utilizando sonidos de Travel Film Archive.

-¿Cuáles son sus influencias artísticas, más allá de lo musical?
¡Pues son un montón!. Algunas serían Belle & Sebastian, Daniel Johnston, Billie Holiday, Cole Porter, las Boswell Sisters; crooners como Gene Austin y Al Bowlly; The Muppets, Pavement, Neutral Milk Hotel, Alan Menken, The Beach Boys.
También debo añadir a nuestra lista de influencias “lo exótico”. La idea de lo exótico es algo que ya hoy día ya no existe, al menos no de la misma manera que existió antes de que la tecnología nos hiciera tan accesible a conocer los mundos a los que no pertenecemos. A nosotros nos encanta la idea distorsionada y hermosa que tenían muchas personas, artistas incluidos, de lo que es África, las junglas de Sur América, las islas del Pacífico y otros lugares más. Sobre todo en el siglo XIX y principios del XX. Este lapso es esencial porque es un tiempo en que todo estaba comenzando a moverse más rápido y se estaban descubriendo o, al menos, estaban llegando a un público más amplio, muchas culturas y tierras que no se conocían antes. Pero aún se conservaba la inocencia, aunque a veces absurdamente ignorante, que no tenemos hoy día. Por falta de información, estas tierras y culturas eran lo que la imaginación nos hacía creer que eran. Y esta manera de ver el mundo está muy presente en nuestra música.
Algunos que materializan en forma musical esta fascinación inocente y distorsionada por lo exótico son Duke Ellington, Artie Shaw, Carmen Miranda y hasta Screamin Jay Hawkin. También el libro Who Needs Donuts? -de Mark Alan Stamaty- y los poemas de Shel Silverstein son una gran influencia.

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-¿Se consideran un dúo de folk?
Realmente componemos y tocamos canciones. Mucho más que eso no te sabría decir. Cuando nos preguntan por nuestro género, digo que tocamos “jungle-pop”.

-Anhelan el regreso del dodo
Si hay un sueño del grupo es precisamente la vuelta de la extinta ave: el dodo, especie que desapareció en la isla de Mauricio -país soberano insular que aún existe al suroeste del océano Índico-, supuestamente por enfermedades y depredaciones hechas por los cazadores.

-¿Cuál es el concepto del grupo?
Nuestro grupo es una de las múltiples Sociedades del Dodo Volador. Estas Sociedades entienden que el dodo no está del todo extinto y creemos en que algún día volverán, volando claro está, y se vengarán de los humanos por lo que les hicimos hace ya más de 300 años. Hay algunas sociedades que quieren que luchemos contra los dodos, otras quieren que tratemos de encontrar una manera convivir. La sociedad a la cual pertenecemos Maira y yo está a favor de la venganza de los dodos y la extinción del humano. Queremos que el mundo vuelva al orden natural que existía antes de los humanos. Nos divertiremos haciendo canciones, animaciones y poemas absurdos cuando nos llegue lo merecido.

-¿Y cómo habría convivencia si apuestan a la “venganza” de una especie sobre otra o su destrucción?
No, no estamos a favor de la destrucción. Tampoco estamos en contra de la pasada extinción de los dodos. Sólo estamos señalando que los dodos volverán volando y se vengarán. Eso es lo que hacen muchos seres vivos, se vengan. No porque lo que se les hizo fue malo, nosotros no creemos en esas cosas, sino porque a ellos les afectó negativamente, se extinguieron.
Pero nos gusta la idea de que los dodos regresarán y las cosas volverán al orden natural que había antes. Este no es un orden en que no hay violencia. No es un orden en que no hay depredación ni destrucción. Pero es un orden natural. Se podría debatir que los humanos también somos producto y parte de la naturaleza y, por lo tanto, también hemos creado un orden natural. Eso no lo voy a refutar. Pero sí creo que si vemos el mundo como un organismo, la especie humana es una enfermedad y muy posiblemente una fatal.

-¿Por qué deciden mudarse a Nueva York?
Nos mudamos por muchas razones. Nos encanta esta ciudad. La diversidad de personas y personajes es una fuente de inspiración inagotable. También es atractivo el hecho de que hay tantas personas y lugares donde tocar que uno podría tocar virtualmente todos los días y siempre tener un público nuevo. La otra es que yo nací aquí -Ausbury- y siempre he sentido que es la ciudad donde debería vivir.

-Pero ¿por qué una ciudad de concreto y no una natural que vaya acorde con el concepto del dúo?
Pues porque somos humanos. Y aunque nuestro amor por la naturaleza hace que deseemos que regresen los dodos y que los humanos se extingan, tampoco podemos negar lo que somos. Somos humanos y nos gustan algunos humanos. Nos gusta conversar, nos gusta tocar música para otros humanos. También nos gusta escuchar la música de otros humanos. Nos gusta montarnos en trenes y ver edificios enormes. Nos gustan los platos de comida complejos, los de distintos países y culturas. Nos gustan las camas, las machinas de Coney Island, los parques y sus bancos, la cerveza, los libros, los sombreros, los Delis. Por éstas y un millón de razones más nos mudamos a Nueva York, tan lejos del mundo natural entre comillas. Porque lo natural para muchos humanos es eso. Y en lo que regresan los dodos, Federico y Maira estarán haciendo lo que es natural para dos humanos como ellos.

-¿Cuáles son sus proyectos a futuro?
Mira definitivamente queremos expandir la banda. Contrabajo y teclado creo que son las prioridades ahora mismo. Queremos grabar un LP antes del verano que viene, pero creo que lo más importante es conseguir los músicos que queremos y crear el mejor espectáculo posible.
También nos encantaría hacer un musical con nuestras canciones y concepto. También hacer más animaciones, tal vez en forma de videos musicales o tal vez simplemente historias escritas por nosotros. Ya tenemos una cortita hecha que aún no ha salido al mundo “internético”.

A Flying Dodo Society es más que un grupo musical. Sus integrantes son parte de una sociedad secreta que, obviamente, no puede revelar detalles sobre su(s) actividad(es), de ahí las numerosas interrogantes que dejan.
La banda, liderada por Ausbury y Vergara, pareciera un proyecto irreal o absurdo; traído del túnel del tiempo o sacado de algún cuento, relato o película de ciencia ficción. Pero no. Así que por momentos hay que dejarse llevar por su música, estética y ese imaginario que los hace tan llamativos y únicos.

Mercedes Sanz @JazzMercedes
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