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El Ombligo trae su segundo jaleo y canción psicotrópica

¿Se pueden tejer puentes entre la cumbia, el vallenato y la música tropical con el jazz y el noise? Quizás en épocas pasadas era impensable, pero actualmente nada es imposible en la música como el resto de las artes. Estos géneros disímiles cruzan las fronteras, dialogan fácilmente y se abrazan sin ningún tipo de prejuicios en el proyecto colombiano El Ombligo, que acaba de dar a conocer su segundo disco: “Canción psicotrópica y jaleo Vol. 2”. El primer volumen de igual nombre es de 2009. Su líder es el contrabajista y productor Santiago Botero, el mismo del grupo MULA. NoEsFm pudo conversar con el músico, quien se encuentra en Bogotá:

-¿Qué es El Ombligo y cómo nace?

El Ombligo nace en el 2005 cuando estudiaba en el conservatorio de Ámsterdam. Primero fue un proyecto de jazz, donde la finalidad era jugar con las ideas melódicas de la música latinoamericana y la improvisación colectiva. La primera formación de El Ombligo era trompeta, viola, batería y contrabajo. Esto derivó en una grabación en el 2006, que oficialmente nunca vio la luz del día. Luego en el 2009 decido simplificar el formato a un trío de saxofón, contrabajo y batería, y las ideas de composición empiezan a girar en torno a un análisis del universo de la música de Andrés Landero, el mítico rey de la cumbia vallenata. Desde allí se refina mucho más la idea y el concepto del proyecto, y hago más fuerza en las composiciones y menos en el formato. Es decir, empiezo a componer un cancionero instrumental para cualquier formato basándome en las ideas y estructuras de Andrés Landero de una manera más abstracta y libre. Algo así como una nueva noción de folclor radical.

-¿Es un reconocimiento a la música del maestro Landero?

Más que reconocimiento está inspirado en la música de Landero. Es una deconstrucción por así decirlo.

-¿Es un proyecto paralelo a MULA?

Sí. Es otro proyecto con otra estética y otros parámetros musicales. MULA es cada vez más una banda de rock progresivo o jazzcore. El Ombligo es más improvisado y se inclina más hacia la búsqueda de lo raizal, siguiendo una línea personal.

¿Cuál es primero MULA o El Ombligo? ¿A cuál le dedicas más?

Primero nació El Ombligo. En cuanto a si hay un proyecto que esté como prioridad frente al otro, ¡no! Ambos son importantes, distintos y complementarios. Se alimentan y se influencian el uno del otro.

-Noto que en El Ombligo se siente más la música tradicional colombiana y el jazz; menos rock, noise, ¿estás de acuerdo?

Sí, pero la influencia del rock noise también está. Es imposible dejar de ser lo que uno es. Pero sí es posible darle más visibilidad a otras facetas de lo que uno es sobre otras. No descarto la idea de fusionar los dos proyectos en algún momento.

-¿Qué más diferencia a El Ombligo de MULA?

La manera de trabajar las composiciones. La dinámica de los miembros y músicos. El Ombligo está mucho más tirado a la improvisación colectiva y es algo que sí quiero que esté presente cada vez más. También El Ombligo como tal no es un proyecto o una agrupación, sino un cancionero que puede ser interpretado por cualquier tipo de instrumentación y formato. MULA, en cambio, es una banda.

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-¿Los músicos que aparecen en el bandcamp son los que integran a El Ombligo?

En este momento el proyecto del Vol 2 de El Ombligo se grabó con una base de tres músicos. Pedro Ojeda (Los Pirañas, Romperayo, Frente Cumbiero) en la batería, y Ricardo Gallo (Romperayo, RG Cuarteto y Tierra de Nadie) en los teclados. Ambos son figuras recurrentes en la escena de la música tropical, del jazz y la música improvisada. Yo grabé el contrabajo, y tuvimos a unos músicos invitados que fueron María Valencia (Meridian Brothers, MULA), Juan Ignacio Arbaiza (Redil Cuarteto, MULA), Enrique Mendoza (MULA y Suricato) y la participación especial del excelentísimo guitarrista Juan Pablo Villamizar, quien ha tocado un sinnúmero de música que va desde la colombiana, el jazz y el pop en grandes estadios con estrellas como Juanes.

-Este segundo volumen fue grabado en un formato de trío de jazz.

La base es un trío de teclados, bajo y batería. Pero hay músicos invitados que hacen que el formato siempre varíe.

-¿El nombre del proyecto se debe a mirarse a sí mismo, sus raíces?

No realmente. Se debe a una película poco conocida “El Ombligo”, creo que es mexicana. Me gustaba la sonoridad del nombre y las “oes” al principio y final de la palabra, como dos círculos bonitos, uno grande y otro pequeño. Pero lo interesante de ese nombre es que da para crear relaciones conceptuales con la música. Creo que es la música la que ayuda al nombre y no el nombre a la música.

-¿Es la película “El ombligo de la Luna”, de 1985?

Creo que sí. Fue hace mucho tiempo, jajajajaja.

-Veo que tienen dos grabaciones.

Así es. El proyecto empieza en el 2005, graba algo en el 2007 y de esa grabación no se hizo mucho. Luego en el 2009 produce “Canción psicotrópica y jaleo Vol. 1”, con la participación de dos músicos argentinos (Natalio Sued, saxo, y Marcos Baggiani, batería). Este se graba en Holanda y se edita en Colombia. Fue hecho en el proceso mío de mudarme de país. Luego, ya en Colombia, grabo el segundo volumen (con la formación mencionada anteriormente) en el 2014, y lo edito este año gracias a un premio del Ministerio de Cultura de Colombia. Con el proyecto he podido tocar en distintos lugares, Holanda, Alemania y varias partes de Colombia. Ahora, ha tardado en asentarse el concepto del proyecto. Es decir, el cancionero como tal cada vez crece y algún día espero que se vuelva un libro.

el-ombligo-noesfm-03-¿Cómo ha sido la receptividad de este tipo de propuestas como las de MULA y El Ombligo en tu tierra?

De todo. Hay gente que le gusta, otra que no tanto, otra que simplemente no le importa, es normal. Lo bueno es que se ha contado con el apoyo de un nicho que, aunque pequeño, es muy determinado y fuerte para que las propuestas tengan visibilidad. Es un grupo de músicos, gestores, artistas y público que se apoya fuertemente entre sí. Hay gente que ve eso y lo apoya, hay gente que ni sabe que existe este colectivo, compuesto por muchos colectivos, y será cuestión de tiempo cuando todo tenga más visibilidad de la que ya tiene ahora.

-¿Próximos proyectos?

El lanzamiento del Ep de MULA, una presentación de una edición de lujo de El Ombligo; otras grabaciones de otros proyectos que, poco a poco, empiezan a ver luz. También está la propuesta de concretar el 2º Festival de Improvisación Libre de Bogotá – Festival el Marrano no se Vende, y un sello disquero dedicado a la publicación y divulgación de la música improvisada colombiana. Y el lanzamiento oficial del volumen 2 de El Ombligo que será el 21 de agosto.

-¿No se animan a participar en un festival de jazz?

¡Claro! La propuesta es bastante idónea para un festival de jazz.

-¿Con qué músicos, latinos o del mundo, quisieras trabajar para próximos discos y por qué esos?

Esa pregunta es difícil, ya que realmente creo que estoy tocando con la gente que siempre he querido tocar, es decir, tengo la suerte de que mis amigos son, a la vez, los músicos que más admiro. También he tenido la suerte de poder conocer y hacer proyectos con músicos de una talla inmensa como Carmelo Torres, Edson Velandia, Eblis Álvarez, Andrés Gualdrón, Kike Mendoza, Jorge Sepúlveda, Juan Manuel Toro, Hugo Candelario, Freddy Colorado, Tony Malaby, Dave Dove, Kim Myhr, Marshall Allen, el finado David Allen y tantos más. Y bueno, siempre abierto para tocar con gente que quiera compartir y, desde la diferencia, generar espacio sonoro.

@jazzmercedez

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