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Entrevistamos a Miguel Tapia por los 30 años de “Pateando piedras”

El emblemático disco de la banda chilena Los Prisioneros está cumpliendo hoy tres décadas desde su lanzamiento, una producción que pone sobre el ring las guitarras rockeras versus los sintetizadores

Alguna vez Jorge González dijo que Los Prisioneros fue una agrupación electrónica, y razón tuvo si escarbamos dentro de toda su discografía. Ya en “Pateando piedras” los caminos de las ondas y las señales eléctricas se comenzaban a explorar en una banda que, para aquel entonces, vivía una especie de mutación sin dejar atrás las letras comprometidas con la realidad chilena.

Encontrar en Latinoamérica artistas claramente conectados a los sonidos synth pop y post-industrial ingleses, de mediados de los 80, resulta altamente complicado. Si hablamos de Venezuela, se me viene a la mente Vinicio Adames, quien en 1985 editó “Al comienzo del camino”, un disco alucinante dentro del género. Ese mismo año en Argentina Los Twist ya exploraban esa corriente con la pieza “Viéndolo”, mientras que en 1986 Daniel Melero lanzaba “Silencio”, del proyecto Los Encargados, pioneros del technopop en ese país. Por su parte, Chile colocaba sobre la mesa a tres gigantes: Aparato Raro, Los Electrodomésticos y Los Prisioneros.

Conversamos con Miguel Tapia, ex baterista de la banda, sobre los 30 años de “Pateando piedras”, un álbum único por su contenido y experimentación.

“Pateando piedras” está de aniversario, ¿Cuál es el primer recuerdo que se te viene a la mente?

Que en ese disco comenzamos a utilizar baterías programadas y secuencias, marcando una gran diferencia con respecto a nuestro primer trabajo.

Luego de un fallido atentado a Pinochet y en pleno estado de sitio, Los Prisioneros presentan este álbum. Había que tener agallas.

Éramos muy jóvenes y vivíamos una época política muy conflictiva. Nosotros nos identificábamos mucho con lo que pasaba en el país, con la protesta de la gente, por eso era fácil tener agallas para enfrentar las dificultades.

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¿Consideras que fue un paso arriesgado el hecho de pasar de una primera producción como “La Voz de los ‘80”, con irreverentes riffs de guitarra, a un “Pateando piedras” colmado de samplers y sintetizadores?

Sí fue arriesgado. Recuerdo que alguna gente no le gustó, pero era interesante empezar a probar con otros sonidos, además, teníamos mucha influencia de grupos ingleses como Soft Sell, Depeche Mode y New Order; para nosotros fue un paso importante.

¿Cómo se vivió esa aventura de adquirir todo ese arsenal de sintetizadores Casio y baterías programables en aquella época?

Fue con mucho esfuerzo, pues la verdad ganábamos muy poco dinero y lo que se lograba juntar se ahorraba pensando en ese arsenal que tú describes. Para nosotros era importante tener buenos equipos y estar a la altura de la música que ya estaba sonando en las radios. El rock nunca nos sedujo, las guitarras eléctricas fueron nuestros primeros instrumentos, luego vino lo demás.

Fue como una rebelión de máquinas en un país dirigido por dinosaurios.

Así es, pero ya se venían cambios.

Una de mis piezas preferidas del disco es “Por favor”, ¿qué me puedes decir de ella?

Es una canción romántica al igual que “Paramar”, del primer álbum. Son dos temas que se vinculan con la única diferencia que “Por favor” es totalmente electrónica.

 

En una entrevista Jorge González comenta que “Pateando piedras” fue algo impactante por su sonido sintetizado, que la gente se sorprendía cuando sonaba por ejemplo “Muevan las industrias” en la radio. Me pregunto entonces, ¿dónde quedan bandas cómo Aparato Raro o los mismos Electrodomésticos, también precursores de la electrónica chilena?

Esas fueron bandas que partieron junto con nosotros. Aparato Raro era un grupo que hacía jazz rock. Personalmente creo que al ver el éxito que teníamos nosotros como Los Prisioneros, ellos empezaron a incursionar en la música pop y a incluir sintetizadores. Fueron buenos grupos que quedaron sembrados en el tiempo, al igual que Los Prisioneros, con la diferencia de que nuestra música se sigue escuchando hasta el día de hoy, y no sólo de un disco sino de toda la historia de la banda.

Creo que hay mucha influencia del álbum “Some Great Reward”, de Depeche Mode, en “Pateando piedras”, ¿qué opinas?

Tenemos mucha influencia de Depeche Mode. Nos impactó el tema de usar samples y eso se puede notar más en la tercera producción de Los Prisioneros “La cultura de la basura” que, por cierto, el próximo año va a estar de aniversario. Esta fue nuestra primera incursión con los aparatos. “Muevan las industrias” tiene samples de balones de gas, “El baile de los que sobran” tiene un sample de un perro; allí comenzamos a meterle a la electrónica.

Participaste en la creación del tema “El baile de los que sobran” junto a Jorge, ¿cómo fue ese momento?

En general, se hacían las canciones y la participación estaba más que todo al momento de grabarla. Recuerdo estar en el estudio tirando las primeras secuencias, que ya venían en realidad prehechas de casa; como se editaba, como se hacían los cortes. Lo impactante de este segundo disco es que por primera vez nosotros estábamos con una disquera internacional como EMI, y ya estábamos grabando en un estudio profesional, todo eso le dio un toque distinto al disco.

 

¿Para ti cuál fue el éxito de “Pateando piedras”?

Las letras de las canciones y lo que ya venía de antes con “La voz de los `80”. Temas como “El baile de los que sobran”, “Quieren dinero”, por cierto, muy al estilo “Bronski Beat” de Jimmy Somerville, y “¿Por qué no se van?” marcaron una generación y sonaron muy fuerte en Latinoamérica.

En Venezuela el primer disco de Los Prisioneros fue una recopilación del “La voz de los `80” y “Pateando piedras”.  Muchas de esas canciones como “Por favor”, ” ¿Por qué no se van? “, entre otras, fueron vueltas a grabar, pues tienen mejoras y diferentes arreglos, ¿una inconformidad para aquel entonces?

Sí, nosotros no quedamos muy conformes en particular con el sonido del primer disco. Queríamos entrar al mercado latinoamericano con un sonido mejor logrado y grabamos de nuevo “Sexo”, “¿Quién mató a Marilyn? “, y un montón más.

¿Es “Pateando piedras” un gran disco?

“Pateando piedras” es un álbum que tiene unos tres o cuatro temas buenos, el resto de las canciones las considero de baja calidad. “Una mujer que no llame la atención”, “Independencia cultural”, “Exijo ser un héroe”, para mí son piezas que no están a la altura del “Baile de los que sobran”, ” Muevan las industrias” y de “¿Por qué no se van?”.

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Edición venezolana en formato vinilo, disco dedicado al columnista Javier Gómez

 

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