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La Radio - Grupo Syma

¿Para qué escuchabas la radio?

A esa pregunta podría responder que solía escuchar la radio por varios motivos, en diferentes edades y épocas. Al comienzo, para enterarme -casi era la única forma- de la nueva música que los grupos de entonces editaban, locales y foráneos. Así era posible dirimir entre los numerosos temas que te llamaba la atención, para luego intentar hacerte con el disco. Se perdía uno mucha de la acción, porque se hacía difícil estar en todo y escucharlo todo. Por esta razón y por alguna otra (la moda, por ejemplo) a algunos contemporáneos se les ocurrió la idea de organizar festivales y happenings, que así se llamaba a las tenidas en donde aparecían algunos grupos y mostraban lo que tenían en la bola.

Los festivales eran una manera de ver a los “consagrados” ejecutar la música que ya conocías y de asomarte a los nuevos grupos (que no se llamaban bandas entonces) y comparar y aprender algo nuevo, generalmente. Había, en todo caso, dónde mirar y qué escuchar. Valga la ocasión para nombrar una subespecie del género: las verbenas de los colegios privados, donde se cumplía con el doble rito de intentar la conquista adolescente y saborear de primera mano lo que se fraguaba, musicalmente hablando.

So pena de sonar antiguo, esa era una de las razones de escuchar la radio, informarse. La otra razón fundamental era que con la radio se creaba una especie de relación íntima, en la que te dabas el lujo de la privacidad y la reflexión. Más tarde, en el tiempo, para chequear si alguien te ponía.

¿Por qué no escuchas ya la radio?

Ahora me cuesta un poco más encontrar un repertorio interesante, que aunque no me sea conocido, logre llamar la atención y despertar de nuevo el interés por saber quiénes están haciendo esa música, de dónde vienen, qué otra cosa tienen para ofrecer. Y no es que no haya música nueva, quizá haya mucha, pero muy parecida, lo que hace difícil saltar el primer obstáculo, ese de la “primera impresión”. Y hay músicas muy parecidas en casi todos los renglones o las categorías que hoy en día clasifican a la música.

Las veces que he tenido la ocasión de hacer radio y tener programas propios, he optado por repetir mi temprana experiencia y someter, al criterio y libre albedrío de los oyentes, la música que ha llamado mi atención. Era un trabajo oneroso y requería la inversión de mucho tiempo, pero valía la pena, al menos para mí. En estos días todo se reduce a una búsqueda igualmente exhaustiva, pero en Youtube.

No habiendo posibilidad de adquirir los discos, la hazaña se reduce a largas horas al frente de la pantalla del monitor, claro, no puedes disfrutar del verdadero sonido, del arte de la carátula, de la lista de participantes, de la emoción y el riesgo de abrir un disco nuevo y del olor…pero ¿a quién le importan esas cosas hoy en día?

Foto principal del artículo: Grupo Syma, cantando un tema de Pablo Schneider en el II Festival (Un Poema, Una Flor) de la Canción Moderna de Caracas. Teatro Municipal. circa 1.971. Arreglo del Maestro Eduardo Cabrera, a quien se ve al fondo dirigiendo. Syma obtuvo el 1er Premio.

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3 comments

  • Creo que muchos nos podemos identificar con lo que genialmente presenta Guillermo Carrasco … hubo una época en que la radio era nuestro principal medio de conocimiento musical. Ahora, salvo contadas excepciones, la radio se ha transformado en un medio de difusión poco atractivo ya que pocas veces encontramos una programación que sea innovadora y que nos permita buscar el conocimiento de las nuevas propuestas musicales. Lo común hoy en día, por lo menos en mi región geográfica, es sonido para escuchar y alcanzar la desesperación cuando se usa el transporte público

  • Jhonathan Montes

    Excelente articulo me identificó mucho con su contenido. La radio ah perdido su escencia musical es muy difícil encontrar una buena programación

  • Guillermo Carrasco

    Gracias por sus comentarios. La radio, como tantas otras cosas, se ha convertido en un “ego trip” para algunos mediadores, aka DJ´s.
    Hay una actitud un tanto adolescente hacia el papel de los medios y de los mediantes. La guitarra eléctrica se ha convertido en una bandera de la inconformidad y ha dejado de ser un instrumento musical, así que poco importa si está afinada, o si se ejecuta con máyor o menor maestría. Lo importante es que la tengo en mis manos y la levanto en pos de quién sabe qué causa, para llamar la atención sobre la causa y no sobre la música. La radio sufre del mismo mal, mucha gente se acerca a ella en un afán de “demostrar” lo mucho que sabe de la vida privada de los músicos, o lo profundamente que es capaz de cavar para obtener una exclusiva sobre el futuro lanzamiento de x artista. Y lo más duro de constatar es que siempre ha sido así, solo que “antes” éramos menos y no se notaba tanto.