Jimmy Club

Jimmy Club flota sin ataduras con “Bestiario”, su nuevo disco

La banda argentina Jimmy Club nos trae una nueva producción, “Bestiario”, media hora de rock sin dogmas que reclama espacio entre lo más destacado del 2019


El grupo rosarino de rock psicodélico Jimmy Club acaba de lanzar “Bestiario”, su segundo trabajo. Apostando fuertemente a un deseo de evolución, la placa está conformada por una sucesión de atmósferas de raigambre melancólica nutrida por elementos de música electrónica, punk, matices albarnianos y una libertad de estela spinetteana.

Jimmy Club es un quinteto nativo de Rosario, Santa Fe, Argentina, conformado Martín Míguez (cantante, guitarrista y compositor), Matías Bolzán (bajo), Serafín XXX (baterista), Lucio Sánchez (teclados) y Francisco Efe di Franco (guitarra). Iniciando su camino en 2015, el grupo pisó en pocos años la mayoría de los escenarios de la ciudad, participando en diversos y multitudinarios festivales independientes, haciéndose fuerte en el circuito impulsado por sellos autogestivos.

Este segundo trabajo llega luego de “Aviones de papel”, ópera prima publicada en 2016, y forma parte del catálogo del sello independiente Remedio Casero Discos. Las nuevas canciones fueron grabadas por en el estudio Madriguera Sur bajo la producción de Diego Piwi Savioli.

Entre retazos de rock sónico de principios de los noventa, post punk ochentero y un vuelo spinetteano que otorga impulso irrestricto, el Jimmy Club de “Bestiario” está listo para flotar sin ataduras.

En el nuevo disco se exploran territorios inhóspitos para la joven banda, probando elementos, atreviéndose a la prueba y al error, animándose a acrecentar su musicalidad sin dogmas. Todo coexiste en un disco bastante pintoresco pero victorioso, que logra establecer una identidad propia para Jimmy Club.

Mientras que para muchos artistas en la historia de la industria musical el segundo trabajo tiende a afirmar el primer paso, reforzando y puliendo una fórmula, en una ciudad como Rosario, donde el concepto de industria es risible, el segundo disco tiende a definir todo lo que habrá de venir. Lejos de definir fórmulas, el segundo álbum forja identidad. Con “Bestiario”, Jimmy Club toma el honroso camino de apostar a una identidad genuina y ser dueños de su propio devenir. Esa decisión –consciente o inconsciente- los ubica en la misma senda que Aguas Tónicas con “Canal de amor y confusión” (2008), Mi Nave con “Estela” (2014), Alucinaria con “Días de fuerza” (2016) y, más recientemente, Bubis Vayins con “Salir” (2019).

“Aviones de papel” abundaba en un sonido expansivo cósmico que se definía en claras paradas en el stoner rock y el despegue de Pink Floyd. El nuevo disco aúlla libertad y fluidez. En “Bestiario” lo expansivo se traduce en libertad y el vuelo se disfruta con una entrega por explorar nuevas latitudes. Del primer disco queda lo psicodélico como entendimiento de dejarse ir, de arrastrar al oyente a un estado de trance que pueda ir de la melancolía al baile o de guitarras envolventes a un frenesí de acid rock.

“Nunca sentí que tenía que ser fiel al primer disco. Todo lo contrario. Quizás esa misma idea sea para el tercero. La búsqueda tiene que ser no copiarse a uno mismo, expandir los horizontes, ir por nuevos sonidos, nuevos géneros. Quisimos sumar estilos y lugar que no habíamos visitado antes”, reflexiona el cantante y guitarrista Martín Panda Míguez sobre la distancia entre ambos trabajos.

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“Bestiario” está compuesto por ocho canciones y tiene una duración poco más de 32 minutos. La melancolía lo impregna casi todo. Desde el fondo de su pedal modificado ad hoc para el canto Míguez deambula por un anhelo de otra clase de vida, deseando un estadio superador lejano al dolor.

“Almas en pena escuchen mi canción” canta Míguez en “Peces en guerra”, pista que abre el disco. Es un llamado entre la nebulosa; una baliza hipnótica para transitar en comunión la ruta hacia otra esfera. A través de los subidones adrenalínicos, los ataques guitarreros de di Franco, las escaladas de los bronces, y demás elementos, la melancolía permanece omnipresente, casi inmutable.

“Invisible/Flor de loto” una danza perceptiva sobre el escape a otra forma de ser, es un trazado de guitarras envolventes que evoluciona hacia una suite de beat electrónico bailable.

“Péndulo”, un éxtasis rayano a un free jazz injertado en guitarras distorsionadas, alcanza el clímax mediante un solo de flauta filtrado por un pico de saxofón.

“El día después” fue el simple que anticipó la llegada de “Bestiario” algunas semanas atrás. La pista, también de tintes melancólicos, se percibe como una canción de punk rock sónico. Se construye sobre una estructura de pieza tradicional orientada hacia el universo rupturista del post punk ochentoso. Las texturas de “El día después”, además, conversan con bandas contemporáneas del rock rosarino, prueba férrea de la militancia de los integrantes de Jimmy Club por el circuito local.

Entre tanta heterogeneidad de elementos “Bestiario” es conciso; es el disco del presente rotundo de un puñado de jóvenes que van desde los 19 a 21 años que lograron el equilibrio entre pulso y la carga datera que acumulan en sus cabezas repletas de información de aquí y de allá.

De cara al nuevo disco, Jimmy Club organizó sus tiempos, volviendo a la experiencia de grabación ya contando con una aventura previa. Tomar consciencia de los procesos y de los tiempos correspondientes fue fundamental para lograr el equilibrio que se plasma en “Bestiario”.

“Las canciones estaban escritas ya para diciembre. El proceso de producción arrancó temprano en enero. Primero en mi casa, en mi home studio. A partir del sonido de una maqueta que acomodó las ideas, fuimos al estudio”, apunta Míguez sobre las etapas de realización.

“A Piwi lo conocíamos por amigos en común en el ámbito musical de cuanto él tocaba en Mostacho. Pensamos que era un chico joven que podía llevar nuestro audio a otro lado. Por un momento pensamos en grabar con el mismo ingeniero que el primer disco (Valentín Moreno), pero luego caímos en cuenta que la búsqueda iba por sonido más hi fi y no tan de home studio. A pesar que nosotros disfrutamos del low fi y el audio roto, preferimos buscar una mejor calidad. Grabamos con él y aprendimos muchísimo. Fue una experiencia que nos enseñó otra manera de trabajar”.

La presentación en vivo de “Bestiario” será el sábado 18 de octubre en Mono, Club de Música junto a Los Cristales y Otros Colores. La ocasión promete invitados especiales y una puesta ideal para recrear de forma completa el nuevo álbum. El disco ya está disponible en todas las plataformas de streaming y pronto tendrá su edición en formato cassette.