Mount Eerie y Julie Doiron

Mount Eerie y Julie Doiron regresan con “Lost wisdom pt. 2”

Mount Eerie es el nombre artístico del cantautor estadounidense Phil Elverum (The Microphones), músico con influencias folk, pop, experimentales y psicodélicas


Publicado a finales de 2008, “Lost wisdom” ocupa un puesto especial en el catálogo de Mount Eerie. Phil Elverum colaboró entonces con una de sus cantantes favoritas, la canadiense Julie Doiron, y con Fred Squire. Entre ese álbum y “Dawn“, lanzado solo un mes después, se pudo apreciar un momento de paz en “Mount Eerie”, en donde los arreglos decorativos eran vasijas para los silenciosos ecos que crecían con cada escucha.

Tras dos discos de estudio (“A crow looked at me” y “Now only”), y otro en directo (“After“), que ahondaban en los detalles metafísicos del dolor tras la muerte de su mujer Genviève Castrée, Elverum no está volviendo, sino revisitando a un antiguo Mount Eerie con “Lost wisdom pt. 2”.

¿Cuál sería el sentido en convertirse en un símbolo andante de la desolación? / Inundado en múltiples penas, elaborando en más angustia” es como abre “Love without possession”, mientras Julie Doiron hilvana su voz con el corazón latente de Elverum. Este es otro tipo de canción de amor. Una que se pregunta qué pasa después del amor, o quizás cómo cambia el elástico significado del amor que al mismo tiempo cambia y permanece igual. “Aunque ya no te vuelva a ver” canta Elverum más adelante encima de arrastrado rasgueo de guitarra acústica. “Sabré que cuando choquemos / Ambos nos rompimos de par en par”.

Ha sido gratificante, inspirador y difícil experimentar la evolución de Elverum como persona y como compositor. Su proceso abierto es una maravilla. Para anunciar “Lost wisdom pt. 2”, nos ofrece una carta que vale la pena leer completa:

¿Qué es eso que nos atrae de una hoguera?

Las llamas son carismáticas y bailan, las chispas se hinchan y se apagan. Pero, ¿qué queda debajo? Unas brasas ardientes que se quedan vivas hasta que a la mañana siguiente hay una lenta perpetuidad. Los parpadeantes hilos de luz y oscuridad pasan sin pararse, pero el brillante carbón debajo de la acción nos ofrece una nueva perspectiva. Algo se acerca y permanece en este inexorable mundo temporal.

En todos estos años de escribir canciones el objetivo siempre ha sido decir las cosas de la manera más directa. Dilo, no lo decores. Sin embargo, aquello que me ha salido a veces ha parecido una nube de metáforas y sentimientos medio moldeados. En la sombra de la muerte verdadera en 2016 conseguí componer un par de discos que consiguieron hablar de una manera un poco más directa. El miedo a abrirme de forma tan poco reservada a un público abstracto voló por el alto riesgo de la muerte real.

Nada para de cambiar. El amor volvió. Con este amor llegó un nuevo conocimiento sobre el raro equilibrio entre la vida real y los proyectos artísticos, entre el hogar y la exposición. Me mudé a un nuevo mundo y felizmente empecé a trabajar hacia dentro, estando más en silencio.

Pero nada para de cambiar. No funcionó y tuve que mudarme otra vez. Mirando de nuevo otro fuego, desorientado por los cambios, nacieron estas canciones.

Esperaba escribir canciones sobre los ardientes cimientos debajo de esta superficie de caos, un amor que no se muere, canciones más allá la mera pena. Si una vez más miné las circunstancias de mi vida en busca de estas palabras, lo intenté hacer con la mente liberada para todo el mundo. Intenté hacer canciones que no dependiesen para nada de quién soy ni de a quién le canto. “La canción, no el cantante” es mi guía, aun cuando canto irremediablemente desde y sobre yo mismo.

Sabiendo que cualquiera con acceso a internet pudiese tener preguntas sobre mis detalles, no quiero decir nada personal más allá de lo que ya está en las letras. Mi deseo es que cuando empuje estas canciones al mar, sean encontradas con un entendimiento humano y calmado. Eso es de lo que tratan después de todo.

En un intento de continuidad, llamé y pregunté a Julie Doiron si me acompañaría para la grabación. Ha sido mi cantante favorita desde 1993 cuando la escuché por primera vez con su banda Eric’s Trip y decidí dedicar mi vida a la música y el arte. Este camino de 26 años de obsesión adolescente a colaborador me ha hecho sentir muy afortunado. Hicimos otro disco juntos en 2008 llamado “Lost wisdom”. Más llamas, más amor, más tormenta. Ahora hemos podido cantar y tocar juntos de nuevo.

En 2019 la vida en la tierra puede parecer una locura, pero en las primeras horas de la mañana antes de que salga el sol, el mundo es un papel en blanco. Todo el mundo se merece liberación, y mientras el cielo se vuelve azul y ruidoso a lo largo que avanza el día, yo intento recordar esta blanca paz y espero que nos acompañe hacia este salvaje futuro que está por llegar.

Mount Eerie y Julie Doiron estarán de gira por Estados Unidos y Canadá presentando su nueva producción discográfica.

Gira Mount Eerie y Julie Doiron