Ramiro Benetti

Ramiro Benetti: un embrujo de nacimiento y despedida

Ramiro Benetti presenta el concierto #LaRamaBrujo, una despedida y un punto de partida para un futuro musical distinto.


Ramiro Rama Benetti es un joven rosarino que en los últimos años viene siendo parte de proyectos artísticos que indagan las diversas posibilidades de la sensibilidad musical.

En Cepillo, cuarteto de protogrunge, es vocalista y guitarrista, además de ser el frontman que sale a conectar la descarga rockera con el público. El grupo produjo dos discos: “Gritar” de 2013 y “Dermis” de 2017.

En el trío de punk Lora Porro, Benetti se ubica tras los parches, aporreando el ritmo frenético de canciones veloces. “La concha de la lora” (2014), “Full fetiche” (2017) y “Lora Porro ya fue” (2018) son los trabajos editados hasta la fecha. Además, supo integrar en iniciativas paralelas como Lora Porro ft Cucus Klan o experiencias que mixaban danza, música y arte visual.

Lejos de anclarse en un género o instrumento, Ramiro Benetti es un tipo con curiosidad e inquietudes, siempre listo a nuevas sensaciones. En 2019 se dejó llevar por un deseo de descubrir otras latitudes, tanto personales como geográficas, para presentar canciones que llevan una firma personal y que se avecinan a un futuro probable como solista declarado.

La propuesta tiene fecha y lugar: sábado 15 de junio, 20hs, en el Club 1518. Allí Rama estará acompañado por un selecto grupo de colaboradores invitados especialmente para la ocasión. El tiempo dirá la forma en que continuarán las canciones. Por ahora la del sábado es una primera salva.

“Lo que estoy preparando es una versión colectiva de las canciones que vengo tocando solo con la viola acústica. Con el aporte humano y musical de tres artistas que admiro mucho: Pedrito Arango en el bajo, el Tano Rosignoli en la bata y el Rama Hernández aka Barfeye en la viola. La idea es llevar esas canciones que vengo pechando solo, a una experiencia más completa, o por lo menos diferente”, explica días antes de la fecha.

“Esto último en sí, fue una cosa bastante impulsiva, estoy a punto de volver a arrancar de viaje y se da casi como un capricho, un festejo, pero tiene que ver con todo un proceso que vengo viviendo en este último tiempo. Yo siempre toqué con bandas a las que me entregué bastante, lo de tocar solo, empezó a darse como una solución práctica cuando no se podía mover toda una banda entera, después me fui de viaje por un tiempo y tocar solo, pasó a ser casi lo único”, explica el versátil músico sobre este proyecto.

“Estas canciones son resultado de ese proceso de aprender la soledad, pero no significa que no merezcan la musicalidad de otras personas. En busca de eso voy”, agrega.

“A este paso lo pienso como un experimento, claro que es algo que nace del solitario y busca la energía colectiva, pero no pienso en el después. Es llevar a cabo ésta experiencia de la mejor forma que se pueda, si eso después genera otras cosas, mortal. Pero no apunta a ser otra cosa que esto, un hecho artístico único el 15 de junio. En cierta forma es un desafío, un demostrarme que puedo”, comenta Benetti.

¿De qué manera se diferencia el comienzo de este proyecto nuevo con tus bandas Cepillo o Lora Porro?

Una vez alguien me dijo “nada es tan lineal” y en cierta forma me rompió el corazón, pero tenía tanta razón. Creo que esa idea de alguna manera se tradujo en lo que terminó siendo Lineas Imaginarias el proyecto con Maga Polonia, de las canciones en movimiento, que nos llevó por algunas partes del mundo. Es difícil diferenciar los procesos porque es uno mismo el que los vive. Yo puedo ordenarlos, separarlos en mi agenda y en mi cabeza, para no volverme loco y que funcione, pero es todo parte de un mismo viaje que estoy viviendo como persona y como artista, y todo se va construyendo y deconstruyendo a la vez.

Con Cepillo y con Lora aprendí todo lo que sé sobre llevar adelante algo colectivo, sobre pasión y sobre código, aprendí una banda sobre la ruta y mucho sobre el escenario, sobre respetar y valorar el laburo del otre. También aprendí que la música es sagrada y muy poderosa, tanto para quien la genera o la manipula, como para quien la recibe. Con ese respeto al poder sanador y transformador de la música es que encaro esto.