Hablar de Rudy La Scala posiblemente sea, para algunos, sinónimo de artista “novelero” o baladista rompecorazones. Sin embargo, para aquellos que bucean en la genealogía de la música venezolana, Rudy emerge como un creador innovador, de una capacidad creativa invaluable y una pieza fundamental para el rock en nuestro país.
Para que el rock venezolano logre una identidad plena, debe aprender a cohesionarse y nutrirse de las distintas tendencias que lo alimentaron durante décadas. Muchos músicos abrazaron aquella inventiva irreverente y nos regalaron grandes aportes antes de transitar por caminos comerciales menos empinados. Rudy La Scala no fue la excepción.
Me encontré con Rudy bajando del ascensor de un reconocido hotel en la ciudad de Barquisimeto; estaba a pocos minutos de subir a la tarima. Lo abordé y, gentilmente, me regaló un trozo de su tiempo.
Los inicios y la influencia europea
– ¿Como fueron esos primeros pasos?
Nací un 20 de enero de 1954 en Rocca di Papa, una provincia de Roma, Italia. Emigré con mis padres a Venezuela en 1959, regresé a Italia en 1961 y volví a Venezuela en 1963 con el resto de la familia. Por allá en 1964, mi papá le regaló una guitarra a mi hermano; yo la agarré a escondidas una noche y compuse mi primera canción.
– ¿Qué música escuchabas en aquel entonces?
Crecí en un hogar donde sonaba Javier Solís, pero a mí me encantaban los Bee Gees. A los 15 años formé un grupo de rock llamado Las Explosiones de Goma. En 1971 me lancé como solista bajo el nombre artístico de Flavio. Allí impuse el tema “Piensa, sueña y ríe”; ese año fue promocionado por el cantante Bobby Solo.
En 1973 me retiré del colegio y me dediqué por completo a la música, lanzando en 1974 mi primer sencillo, “Woman”, ya bajo el nombre de Rudy La Scala.
– Pero comenzaste haciendo música con letras en inglés, ¿por qué no en castellano?
Me di cuenta de que el inglés era el idioma más fácil para llegar al mundo entero. Por eso “Woman” arrancó siendo un gran éxito en Venezuela, Brasil, Luxemburgo, Sudáfrica y Francia.
La conexión con Italia y el Rock Progresivo
– Grabas tu primer LP con la colaboración del líder de la banda progresiva italiana New Trolls. ¿Cómo fue esa experiencia?
En 1974 me fui a Italia por un posible contrato con el sello RCA Victor, aquella disquera de moda que lanzaba a Ricardo Cocciante y Claudio Baglioni; los más grandes. Allí conocí a la esposa de Vittorio De Scalzi, líder de New Trolls. Nos hicimos grandes amigos y gracias a él aprendí muchísimas cosas, al igual que de su hermano, Aldo De Scalzi.
Vittorio creyó muchísimo en mis ideas. Fue así como trabajamos en la producción titulada “Mi alma es tropical”. En este disco, Vittorio ejecuta gran parte de los instrumentos junto a otros miembros de New Trolls: Nico Di Palo y Gianni Belleno.
El desembarco de la new wave en Venezuela
– Considero que fuiste el primero en traer la new wave a Venezuela (Dark Wave – Electro Pop). Todo parece haber comenzado con tu disco “It’s time to dance” (1979) y la creación de A’mbar con María Conchita Alonso.
Puedo decir que fui el primerito, al igual que los hermanos Moratinos (Beta Record – City Hall – Magic Record). A’mbar fue una idea completamente mía. Yo venía de Italia y vi cómo triunfaba una banda estadounidense llamada Blondie: un grupo de jóvenes con una chica cantando. Quise hacer lo mismo aquí en Venezuela, y siempre en inglés.
El proyecto fue una estrategia. Le pedí a la disquera que no dijera que la cantante era María Conchita Alonso, y funcionó. Llegamos a vender 75 mil copias de ese primer disco. El álbum fue producido y arreglado por mí, mezclado en Londres y realizado con músicos venezolanos junto al baterista británico Roger Odell (Shakatak), con letras y música de Allan Jeansy.
– Entonces A’mbar es Rudy La Scala…
Sí, yo fui el creador absoluto y financista de A’mbar, que más que un grupo era un concepto.
– ¿Y aquella tercera producción de A’mbar sin María Conchita?
En ese A’mbar no tengo nada que ver. La compañía Polydor registró el nombre y ellos crearon otro proyecto con otra cantante.
Post-Punk y vanguardia
– Fuiste actor principal de una nueva corriente musical en el país.
Antes del éxito de Melissa, lancé a finales de 1980 a mi pareja de entonces, una chica canadiense llamada Stella (Stella McNicol). Ese disco, titulado “¡Qué Nota!”, manejaba un estilo post-punk y new wave. Allí me siento más precursor en ese sentido, junto a la agrupación venezolana PP’S.
– En tu etapa baladista se notan ciertas pinceladas de Luis Ángel en tus canciones, ¿me equivoco?
Él es como mi hermano. Gracias a las letras iniciales de Luis Ángel y a los consejos del recordado productor mexicano Nacho Morales, aprendí a escribir en español. A ellos les debo mucho.
– Un abrazo, Rudy, y gracias por tu tiempo.
Gracias a ti, Javier, y a NoEsFm.















