Silent Meditation

“Silent meditation”, ¿un disco de vinilo silencioso?

Las ventas de vinilos cada día son mejores, ya sea por esos adolescentes que compran discos por simple moda o debido a coleccionistas serios que desean desempolvar y revivir el fascinante sonido analógico. Con esta nueva popularidad, llega todo tipo de nuevas ofertas y, de hecho, oportunistas, como este registro completamente silencioso


“Silent meditation” es un disco prensado en vinilo transparente con 20 minutos de silencio en cada lado. El proyecto se encuentra en Kickstarter y ya superó la meta a través de una campaña de crowdfunding, mostrando una vez más lo atractivo del clásico formato, incluso si no hay música en él.

Sus creadores Eric Antonow y Ben (padre e hijo), explican: “Este es un proyecto serio, y en su seriedad también esperamos generar cierta sutileza. El registro nos hace recordar de que el silencio es valioso y que se puede disfrutar”.

Este no es el primer lanzamiento de un vinilo de este tipo; “The wit and wisdom of Ronald Reagan” fue un LP satírico emitido por Stiff Records en 1980, con múltiples pistas de total silencio.

“Silent meditation”, una idea inesperada

“Mi hijo consiguió un tocadiscos para Navidad y estaba muy emocionado de comprar sus primeros álbumes. Revisó algunas tiendas de discos usados y encontró un vinilo que pensó que me gustaría: “The art of meditation”. Se fabricó en la década de 1970 con una portada de ensueño y solo costaba 6 dólares. Como fanático de la meditación, lo compré y me lo llevé a casa para escucharlo. La primera parte tenía una explicación de por qué la meditación era buena para ti, luego vinieron algunas meditaciones guiadas. El disco resultó una total decepción, no era lo que anhelaba.

Entonces, ¿qué estaba esperando? ¿Qué quería encontrar en ese álbum de meditación?

Pensé mucho en ello y luego me di cuenta de que solo quería el silencio. Deseaba un LP que creara espacio. Me imaginé poniéndolo y escuchando el primer lado. Durante esos 20 minutos, decenas de pensamientos aparecerían y desaparecerían. Cada reproducción sería diferente, una sorpresa.

Tener un registro físico no solo era genial, sino también sorprendentemente útil. Me imaginé hojeando álbumes, buscando algo para tocar. Se destacaría, como una invitación a una fiesta. ¡Oye! Vamos a sentarnos.

Así que mi hijo y yo decidimos trabajar juntos en este proyecto. Produciríamos un disco de vinilo silencioso, una meditación en cada lado. Sin música, ni narración, ni campanadas al final, solo la fricción sobre el surco. Dejarías caer la aguja y disfrutarías del silencio”, contó Eric en la plataforma Kickstarter.