
El 15 de marzo de 1981, asistí a la Plaza de Toros Ramón Eduardo Sandia de Mérida y no iba precisamente a una corrida de toros, ya que ese tipo de espectáculo me ha parecido siempre denigrante. Sentado en las gradas, veía el área que llaman arena y, pensando en términos musicales, lo vi como el sitio donde cada Feria del Sol hay un espectáculo donde “Sangre, Sudor y Lágrimas” es lo que corre. Sin embargo, esa tarde-noche iba a ser diferente: esa zona de muerte se iba a transformar en algo lleno de vida, algo donde la música iba a llenar los oídos y el espíritu de cada una de las casi 8.000 personas que entramos totalmente gratis a la Plaza Monumental de Mérida.

Cerca de las tres de la tarde suben al escenario El Grupo de Jazz Latino, y luego unos niños de 10 a 12 años, un trío (guitarra/voz, bajo y batería) liderados por el prestigioso guitarrista merideño Javier Alarcón. Eran unos niños pero con un feeling increíble. La agrupación se llamaba Los Hijos del Rock. Estas dos bandas merideñas abrieron paso al plato fuerte que se avecinaba y Témpano dio inicio al banquete musical que se extendería hasta las 10-11 pm. Ya en horas de la noche sube al escenario un grupo de jóvenes que se notaba eran contemporáneos conmigo en cuanto a edad, jóvenes rondando los 20 o 22 años de edad. Su nombre: Resistencia. En este momento se me paran los pelos al recordar como si fuera hoy las primeras notas de “Hassan Ben Sabbath”.

La sección rítmica la llevaba un joven moreno de nombre Víctor M. López I., en el bajo, y un catire pelo largo con cara de adolescente llamado Ricardo A. Escobar B. en la batería. Puedo decir que desde ese día, mi pasión por la música fue diferente y ya de eso han pasado 34 años. Al año siguiente, con 34 bolívares de los viejos fui a Discotienda Internacional y veo un disco llamado “Hecho en Venezuela”, la banda Resistencia. Mis ojos se brotaron y mi desilusión se observó en mi rostro al ver el precio de 36 bolívares. La dueña de la discotienda lo notó y me preguntó, le dije que sólo tenía 34 bolívares y me dijo llévalo en 32. Ese disco me regresó a la Plaza Monumental y hoy en día sigue siendo uno de mis discos de cabecera.
Ese concierto y ese disco despertaron en mi una pasión que aún sigue viva y fue la de investigar y conocer el rock que se había hecho y se sigue haciendo en el país. Esa amor se materializaría muchos años después a través del web site rockhechovenezuela.com y espero no ser demandado por el grupo, pero el nombre del web site es un plagio del título de ese disco mencionado; aunque más que plagio lo considero un tributo a un disco especial, una banda única y con cuyo título gritaban esto es Rock Hecho en Venezuela. Sin embargo, hasta este momento sólo he escrito cómo descubrí a Resistencia y su efecto sobre mí.
LOS INICIOS
La historia de Resistencia data desde 1977, en la ciudad de Caracas, cuando los estudiantes de la Universidad Metropolitana César Somoza T. (voz) y Ricardo A. Escobar B. (batería) deciden formar una banda de rock junto con Jaime Hernández (bajo) y Mladen Hobart (guitarra). Poco tiempo después, Víctor M. López I. entra en sustitución de Hernández. Posteriormente sale Hobart e ingresan dos jóvenes guitarristas: Marco T. Ciargo y Rodrigo Yoma A. En 1979, la banda ya tiene nombre, un logo diseñado por Ricardo Escobar, temas propios y una alineación que hizo historia: Escobar, Somoza, Yoma, Ciargo y López; los cinco jinetes que cabalgarían al ritmo del rock duro, el rock pesado. Se inician las presentaciones y ante cada concierto dejan claro lo que está por venir, su participación en el Homenaje a John Lennon el 30 de diciembre de 1980 junto a Témpano, Clímax, La Misma Gente, Power Age, Fresa y Trilogía. Eso ya nos dice cuál será el camino de Resistencia. Las presentaciones no sólo se hacen en Caracas sino que la Gira de las Siete Estrellas permite que Resistencia sea conocido en otras ciudades del interior del país y esta gira permite que exprese lo escrito al principio de esta nota.


Con la partida de Rodrigo Yoma, el grupo queda reducido a cuarteto y graban lo que iba a ser su cuarta producción discográfica: “Zodíaco” (1985), la cual nunca llega a ser editada a pesar de haberse finalizado toda su grabación y diseñado lo que iba a ser el arte de carátula. A partir de ese momento, la banda comienza a experimentar una serie de cambios donde sólo se mantienen como miembros fijos sus fundadores César Somoza y Ricardo Escobar y nombres como los de Fernando Aponte (teclados), Víctor Fiol (bajo), Aquiles Cortina (bajo) y el 


@WilliamsLeon2 "En memoria a Rodrigo Yoma y Ricardo Escobar"















