La histórica manager del grupo sueco fallece a los 76 años y deja un vacío brutal en la mitología íntima de ABBA.
Görel Hanser, la quinta integrante de ABBA para miles de seguidores, ha muerto a los 76 años, dejando tras de sí una de esas ausencias que no hacen ruido de estadio, pero sí retumban en la arquitectura secreta de la música pop. Agnetha Fältskog, Björn Ulvaeus, Benny Andersson y Anni-Frid Lyngstad anunciaron la noticia con una frase seca y devastadora: han perdido a su “amiga más querida y colaboradora más cercana”.
La banda sueca compartió el comunicado en Instagram hace unos días, acompañado por una imagen en blanco y negro de Hanser. “La pérdida es inconmensurable”, escribieron los cuatro miembros de ABBA, pidiendo respeto a su privacidad en este momento de duelo. No se comunicó la causa de la muerte.
Hanser no fue una figura decorativa en la historia del grupo. Empezó como secretaria en la compañía editorial de Stig Anderson y terminó convertida en una pieza central del engranaje ABBA: gestionó relaciones con discográficas, acompañó giras, ordenó el caos logístico y funcionó como puente entre la banda, la prensa y el mundo exterior. En una maquinaria pop tan brillante como implacable, ella fue brújula, escudo y sistema nervioso.
Su vínculo con el grupo fue tan estrecho que ABBA le regaló una canción por su 30 cumpleaños, “Sång Till Görel”, grabada el 21 de junio de 1979. La pieza, prohibida para la radio y editada en una tirada mínima —se habla de apenas 50 copias—, se convirtió en una reliquia codiciada por coleccionistas; en condiciones impecables, el disco ha llegado a venderse por cifras que superan los 3.000 dólares. No era solo una rareza: era una declaración privada de gratitud hacia una mujer que mantenía encendida la central eléctrica del fenómeno ABBA.
También estuvo presente cuando la leyenda volvió a respirar. En 2018, durante la esperada reunión del grupo, fue Hanser quien compartió las primeras imágenes entre bambalinas de ABBA de regreso al estudio. Ese mismo año recibió un Grammy sueco por su papel en la consolidación del estatus icónico de la banda, una justicia tardía pero necesaria para alguien que trabajó durante décadas lejos del foco principal.
Los clubes de fans han despedido a Görel Hanser como algo más que una manager. Para muchos, fue la quinta integrante de ABBA: una mujer leal, cálida y meticulosa que entendió la devoción de los seguidores y la trató con respeto. Su legado no se mide solo en discos vendidos, contratos o giras, sino en la confianza invisible que permitió que una de las mayores historias del pop mundial no se desmoronara bajo su propio brillo.
















